Látex vinílico: para interiores
Es la pintura de uso más común en paredes y techos interiores. Es de base agua, se aplica con facilidad, seca rápido y tiene poco olor. Existen versiones lavables, que resisten mejor la limpieza en zonas de uso intenso.
Acrílica: para exteriores
La pintura acrílica ofrece más resistencia al sol, a la lluvia y a la humedad, por eso se usa en fachadas y muros expuestos. En zonas de ambiente húmedo, como Lima, conviene elegir versiones con protección contra hongos.
Esmalte: para madera y metal
El esmalte se usa en puertas, barandas, rejas y marcos. Forma una capa dura y fácil de limpiar. Sobre metal conviene aplicar antes una pintura anticorrosiva, que protege del óxido.
Epóxica: para pisos y zonas exigentes
Las pinturas epóxicas se usan en pisos de cocheras, almacenes o áreas de mucho tránsito, y en superficies que necesitan alta resistencia al desgaste y a los productos de limpieza. Requieren una preparación cuidadosa de la base.
Mate, satinado o brillante
El acabado cambia el aspecto y la limpieza:
- Mate: disimula imperfecciones de la pared; es ideal para techos, salas y dormitorios, aunque se limpia con más cuidado.
- Satinado: tiene un leve brillo y se limpia mejor; es útil en cocinas, baños y pasillos.
- Brillante: es el más resistente a la limpieza, pero resalta cualquier defecto, así que se usa más en carpintería y metal.
Lo que más influye en el resultado
Más que la marca, el resultado depende de la preparación: resanar grietas, lijar, eliminar humedad y moho, y aplicar un sellador o imprimante antes de la pintura. Si hay humedad activa, se debe resolver antes de pintar; si no, la pintura se ampolla y se desprende.



