Gasfitería y agua
- Revisa llaves, griferías y duchas: goteos, baja presión o fugas en las uniones.
- Mira bajo el lavadero y los lavatorios en busca de humedad.
- Verifica que inodoros y tanques no pierdan agua.
- Comprueba que los desagües drenen con normalidad.
Electricidad
- Observa tomacorrientes e interruptores: calor, decoloración o enchufes flojos.
- Prueba el funcionamiento de las llaves térmicas y diferenciales según las instrucciones del fabricante.
- Evita extensiones permanentes y sobrecarga de regletas.
- Reemplaza luminarias que parpadean o hacen ruido.
Techos, terrazas y muros
- Busca manchas, ampollas o pintura que se desprende en el último piso.
- Revisa que desagües y canaletas no estén obstruidos.
- Inspecciona fisuras nuevas o que crezcan.
- Verifica juntas y encuentros en terrazas.
Pisos, puertas y ventanas
- Detecta cerámicos o piezas sueltas, huecos o desniveles.
- Comprueba bisagras, cerraduras y sellos de ventanas.
- Revisa el sellado en baños y cocinas (lavatorios, duchas, encimeras).
Pintura y acabados
Los retoques a tiempo evitan que un pequeño daño se convierta en una repintada completa. Si aparecen manchas de humedad, identifica primero su origen antes de pintar.
Cada cuánto revisar
Una buena práctica es hacer un recorrido general un par de veces al año y revisiones puntuales cuando cambian las condiciones (más humedad, uso intensivo, mudanza o remodelación). Anota lo que encuentres y toma fotos: servirán para pedir cotizaciones.



