1. Revisa el estado de la pared
Antes de comprar pintura, recorre la pared con luz lateral: así se notan grietas, huecos, ondulaciones y zonas con pintura suelta. Si hay manchas de humedad, identifica primero su causa; pintar encima no las soluciona.
2. Protege lo que no se va a pintar
Retira cuadros y tomacorrientes si es posible, cubre pisos y muebles, y coloca cinta de enmascarar en zócalos, marcos y esquinas. Es un trabajo aburrido que ahorra muchas correcciones.
3. Limpia y retira lo suelto
Quita polvo, grasa y restos con un paño apenas húmedo. Raspa la pintura que se desprende hasta llegar a una superficie firme. En cocinas y zonas con grasa, una limpieza adecuada mejora la adherencia.
4. Resana y lija
- Rellena grietas y huecos con masilla o pasta adecuada para el tipo de pared.
- Deja secar según indique el producto.
- Lija hasta emparejar y retira el polvo antes de continuar.
5. Aplica imprimante o sellador cuando corresponda
Las paredes nuevas, muy porosas o con resanes extensos suelen necesitar un sellador o imprimante. Ayuda a que la pintura rinda mejor y se vea uniforme.
6. Pinta en capas delgadas
Dos manos delgadas funcionan mejor que una gruesa. Pinta primero los bordes con brocha y luego el centro con rodillo, manteniendo un “borde húmedo” para evitar marcas. Respeta el tiempo de secado entre manos.
Cuándo conviene pedir ayuda
Si hay muchos resanes, alturas difíciles, humedad previa o necesitas pintar varios ambientes en poco tiempo, un especialista puede ahorrarte tiempo y retrabajo. Para cotizar bien, es útil tener fotos de las paredes y metros cuadrados aproximados.


